Monday, May 19, 2008

EL CLIMA Y LAS MONTAÑAS EN CHILE...


¿QUÉ SON LAS MONTAÑAS?

Por Gerardo Saffer K.
Instructor de Montaña
Proyecto PROTEGE
Año 2000


Las montañas y las tierras altas de más de 1.000 metros ocupan alrededor de una quinta parte de la superficie terrestre que emerge de los mares. Proporcionan soporte físico directo a una décima parte de la población humana e indirecta a más de la mitad de todos los seres humanos -unos 3.000 millones-, que reciben o extraen de las montañas agua, elementos combustibles, energía eléctrica, diversos minerales, productos alimenticios y medicinas.



Chile es un país de montañas

Basta que nos situemos en cualquier punto de nuestro territorio y siempre tendremos un monte a la vista. Aproximadamente el 80% del territorio chileno corresponde a zonas montañosas.
Chile emergió con la Cordillera de los Andes; se estima que el plegamiento andino se produjo a fines de la Era Secundaria, esto es, unos 100 millones de años atrás, formando un bloque continuo.

A través de los milenios, los macizos se fueron transformando en suaves lomajes, interrumpidos por altos volcanes en actividad. En tiempos posteriores terminó el volcanismo, el cual se reinició en la Era Terciaria, 70 a 13 millones de años atrás, manteniéndose hasta nuestros días.

Los trastornos tectónicos levantaron nuevamente la tierra a grandes alturas, con mesetas y valles entre las cordilleras de los Andes y de la Costa, a excepción de los desiertos del norte, donde la meseta intermedia se levantó junto con los cordones marítimos.


El ecosistema montañoso

¿Qué características principales explican lo que es una montaña?


Sin duda, la altitud y la pendiente. Pendientes que vencen desniveles para llegar a cumbres elevadas: eso es lo que hace a las montañas tan diferentes de las tierras bajas y de los valles.
Cuando ascendemos una montaña, la temperatura desciende un promedio de 0.5 grados centígrados por cada cien metros verticales. Es como si, desde el punto de vista climático, nos alejáramos en dirección al polo geográfico más próximo: por cada cien metros que nos elevamos en una montaña, el efecto sobre el clima es comparable a haber recorrido unos 150 kilómetros en línea recta hacia el sur, suponiendo que nos hallemos en el hemisferio sur. Por lo tanto, una gran montaña viene a representar una especie de “concentración” de las diferentes bandas climáticas latitudinales que se reconocen en el globo terrestre.


El amplio espectro climático de una gran montaña se diversifica aún más debido a otros factores como la orientación y los trazos grandes y pequeños del relieve (barrancos, laderas, valles, formaciones rocosas, precipicios) que condicionan la existencia en las montañas de una enorme gama de microclimas que suponen otros tantos entornos, aptos para la vida de un rico abanico de plantas y animales con necesidades y preferencias específicas.

En otras palabras, la diversidad de ambientes permite y condiciona la existencia de una variedad de ecosistemas propios del medio de montaña, y cuya originalidad e importancia consiste en reunir no sólo ciertas especies de plantas y animales propios de las bandas climáticas frías, sino además de una multitud de especies o variedades que viven única y exclusivamente en ciertas zonas de montaña, y que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo; y todavía un tercer grupo de seres vivos que tuvo una amplia distribución que incluía las tierras bajas y que hoy se refugia en las alturas, debido a una pérdida de sus territorios ancestrales a causa de la presión humana.

El problema de la altitud

¿Por qué un problema?... Altitud significa frío, pero también menos oxígeno, menor humedad, menor protección frente a las radiaciones solares, mayor velocidad del viento, pronunciadas diferencias de temperatura entre el día y la noche, al sol y a la sombra; y además, escasez de alimento para los animales.

En realidad, casi todos los problemas anteriores guardan relación con el descenso de la presión atmosférica a medida que aumenta la altitud. A menor presión atmosférica, tanto más “diluidos” se encuentran los distintos gases que componen el aire, aún cuando siguen guardando entre sí una relación volumétrica constante, de modo que el aire se va haciendo cada vez menos denso.

En las montañas, los rayos solares llegan tras un corto recorrido a través de una capa atmosférica delgada (cada vez más delgada a más altitud) y con una densidad tan escasa que el aire apenas se calienta. Durante el día, la superficie del suelo y las rocas se calientan mucho porque la ligera capa de aire deja pasar fácilmente los rayos solares. Pero por la noche, el aire “enrarecido” (menor concentración de oxígeno) permite una pérdida por irradiación, igualmente rápida, del calor de las rocas, por lo que las variaciones de temperatura entre la noche y el día, y también al sol y a la sombra son muy bruscas e intensas.

Como ejemplo, algunas mediciones han registrado diferencias de 45° C en el mismo momento al sol y a la sombra, a una altitud de 2.500 m, y de 75° C a 4.000 m.

El aire poco denso apenas retiene vapor de agua, de modo que la humedad relativa del aire es baja y favorece la deshidratación de tegumentos, cutículas y mucosas de los seres vivos. El frío agrava aún más esta circunstancia porque el agua en estado líquido es prácticamente inexistente en las zonas altas de montaña: está totalmente congelada, lo cual produce un efecto de “sequía fisiológica”. Y el viento -que alcanza grandes velocidades en las montañas debido al menor roce con la superficie terrestre- contribuye a empeorar la situación, al incrementar el efecto de evaporación y provocar temperaturas más bajas todavía.

Por otra parte, la ausencia de humedad hace que el aire sea más transparente en altura que a nivel del mar, lo que permite el paso de mayor cantidad de radiación ultravioleta que en las zonas bajas. Por ese motivo, usamos cremas y lentes.

En nuestras incursiones por la montaña es más que probable que hayamos experimentado los efectos de todos estos problemas e incomodidades, típicos de la altitud y en general del medio montañoso. Así pues, estamos en condiciones de confirmar -y no debemos olvidarlo- que los seres vivos tenemos que superar bastantes dificultades para permanecer en nuestro querido mundo de las cumbres...

Características físicas de nuestras montañas


La Cordillera de los Andes tiene una longitud de 10.000 kilómetros entre el Mar Caribe y el Cabo de Hornos. En su extremo norte, forma un gran arco que se inicia en Venezuela y continúa a través de Colombia, Ecuador y Perú, terminando en Bolivia, donde alcanza su mayor amplitud: 600 kilómetros de ancho. Desde aquí se alarga hacia el sur hasta el Estrecho de Magallanes, donde se inclina al este a través de Tierra del Fuego, para sumergirse en el mar en el Cabo de Hornos. Algunos científicos estiman que el Continente Antártico es una prolongación de esta misma cordillera, por lo cual se le ha llamado “Antartandes”.

La cordillera chilena presenta características muy diferentes a través de los aproximadamente 4.200 km de longitud que abarca entre la Línea de la Concordia y el Cabo de Hornos.
Dos cordilleras recorren el país de norte a sur; ellas son la Cordillera de los Andes y la de la Costa, que dan a nuestro país una configuración única en el mundo. La primera, de perfiles angulosos que rematan en cumbres agudas y a veces ligeramente redondeadas, con 2.000 volcanes, de los cuales unos 50 acusan actividad o la han tenido.


Hasta el río Maipo existen pocos pasos cordilleranos o fronterizos, los que se encuentran a más de 4.000 m de altitud; hacia el sur, la cordillera va disminuyendo en altura y presenta una mayor cantidad de éstos, pero su tránsito se interrumpe en invierno por las abundantes nevazones.
La Cordillera de la Costa, más antigua y de menor elevación que la de los Andes, se alza junto a las grandes fosas del Océano Pacífico.


Ha sufrido los efectos de la erosión, la que al gastar sus relieves, la ha convertido en una sucesión de lomas redondeadas, interrumpidas por uno que otro monte escarpado, perdiendo continuidad y altura a medida que avanza hacia el sur, hasta desaparecer en Chiloé.



Especies existentes en nuestras montañas

Ante tanta hostilidad del medio físico, las criaturas se especializan, desarrollan complejos mecanismos de adaptación y estrategias de supervivencia frente al frío, las radiaciones, el viento, la desecación, la brevedad del período vegetativo, incluso frente a la falta de alimento, los aludes, el sustrato movedizo y la escasez de suelo... Podría decirse que a veces estos animales y plantas viven contra todo pronóstico. Y, a pesar de todo, despliegan una increíble diversidad, con una gama de estrategias tan sutiles que, en muchas ocasiones, sólo les permiten vivir en las precisas condiciones para las que han sido concebidas.

Montañas y comunidades humanas


Del mismo modo que lo han sido para animales y plantas, las montañas y sus valles altos también han constituido núcleos de aislamiento para un gran número de comunidades humanas que, empujadas a los duros entornos montañosos por motivos muy diversos, han desarrollado a lo largo de los siglos, estilos de vida particulares y exclusivos, tan distintos entre sí como son las montañas en que viven. Buena parte de esas culturas tiene en común un elaborado manejo del medio montañoso como base de sus actividades agropecuarias de subsistencia. De ellas, el pastoreo ha sido la forma más utilizada para la explotación de los terrenos altos.

En la mayor parte de las montañas, la historia de ocupación humana es tan antigua que ha modelado el paisaje. “En las grandes alturas de los Andes... siempre se encuentran testimonios evidentes de la existencia humana: restos de leña y carbón, utensilios de cobre, puntas de flechas y hasta pequeñas esculturas que atestiguan la predilección de los indios prehistóricos por la ascensión de las cumbres, indudablemente con algún objeto útil, con algún propósito de conveniencia pública” (Francisco José de San Román, 1896).




Las montañas y el agua

Las montañas son gigantescos depósitos elevados de agua, de importancia vital para el consumo humano, para la agricultura y para la producción de energía eléctrica. Al considerar la importancia de las montañas en el aprovisionamiento de agua para las poblaciones que están en los valles es cuando se aprecia más palpablemente la vulnerabilidad de los terrenos montañosos frente a la degradación y la gravedad que esta degradación provoca valle abajo.

La altitud de las montañas determina en ellas un abundante régimen de precipitaciones, que con frecuencia tienen forma de nieve en montañas de altura media y que de hecho son exclusivamente en forma de nieve a partir de cierto límite de altura, variable en función de la latitud. Las aguas procedentes de los glaciares así como las de lluvia y fusión de la nieve, dan origen a arroyos y torrentes que, canalizados por las cuencas hidrológicas, alimentan a los grandes ríos que recorren las llanuras.

Los glaciares son inmensos volúmenes de hielo sometidos a una continua dinámica de formación y de fusión. La nieve que cae en las zonas altas de las montañas alimenta las cabeceras de los glaciares, donde se transforma y compacta progresivamente bajo la influencia combinada de la presión y de fusiones parciales alternadas con sucesivos deshielos. El hielo de glaciar tiene una plasticidad característica que lo hace fluir lentamente a favor de la gravedad como un verdadero río de hielo que, en virtud de la enorme inercia térmica de su masa helada, desciende largas distancias antes de disgregarse y fundirse, dando origen al torrente glaciar.

Los glaciares son agua para el futuro y, en este sentido, hay que recalcar un hecho obvio pero importante: una vez más, como una especie de ley de las montañas, todo lo que sucede arriba repercute abajo. El más notorio daño ambiental al que están sujetos los glaciares (si excluimos su general regresión debida a factores de la climatología actual) es la contaminación, en sus diversas formas, provocada por las actividades humanas.
La vegetación y los suelos

Los bosques y la vegetación en general juegan un importante papel en la captación y retención de las aguas de lluvia y del deshielo primaveral en las montañas. La vegetación intercepta las gotas de lluvia, reduciendo su velocidad y la energía cinética con que éstas llegan al suelo y, por lo tanto, su poder erosivo.

El suelo de los bosques intactos se encuentra muy bien defendido frente a la erosión, por la vegetación arbustiva y herbácea que crece bajo los árboles y por la gruesa capa de hojas muertas y restos orgánicos que van acumulándose lentamente sobre el suelo. Esta capa de residuos acoge a una legión de pequeños animales y de organismos microscópicos que para alimentarse descomponen y degradan la materia orgánica, dando origen al humus: un complejo orgánico-mineral que forma parte de las rutas de reciclaje que devuelven las materias orgánicas al estado iónico, a partir del cual serán utilizadas otra vez por los vegetales.

Pues bien, este humus es el que confiere al suelo mineral su textura esponjosa y su gran capacidad de retención de agua, además de convertirle en una estructura viva y habitable para las plantas.

Como podemos ver, los bosques y la vegetación en buen estado y el humus de los suelos forestales contribuyen a captar y retener el agua de lluvia y de la fusión de las nieves, permitiendo que se infiltre lentamente hacia los inmensos embalses subterráneos
-que son las capas freáticas y los acuíferos- y dejando que otra parte fluya de forma pausada hacia las cuencas fluviales.




Las montañas y el clima

Aunque las montañas cubren sólo una pequeña porción de la superficie terrestre, tienen una influencia capital sobre la climatología, tanto a escala local como continental. Afectan la circulación de los vientos e influyen sobre el régimen de lluvias.

La dirección del viento -determinada en principio por la rotación de la tierra- sufre grandes variaciones al encontrar el obstáculo de las montañas a su paso, generándose vientos y climas locales y determinando la temperatura y las precipitaciones de grandes áreas terrestres. Este mecanismo de influencia se basa en el hecho de que los grandes vientos del globo, cargados de humedad por contacto con los océanos, resultan interceptados y desecados por las montañas, que se comportan como gigantescos condensadores de la humedad. Es el origen del efecto “foehn”, que recibió este nombre germánico por haberse descubierto en las regiones alpinas de Baviera y el Tirol.

A escala más reducida, se generan las brisas de valle y de ladera, los vientos de montaña y las tormentas, los fenómenos de inversión térmica y los mares de nubes. Al relieve también hay que atribuir la brusquedad y la violencia de los cambios de tiempo en la montaña, su tendencia a la inestabilidad durante el verano y su frecuente régimen anticiclónico invernal.


¿Qué les está pasando a las montañas?


No es fácil hacer un diagnóstico general de los problemas de las montañas del mundo, porque son tan diversos como ellas mismas. Influyen no sólo factores geoecológicos como la altitud o la latitud, sino también los problemas generados por las personas que allí habitan y los conflictos derivados de injerencias ajenas a estas personas (minería, por ejemplo).

Cuando los ambientes de montaña se degradan, generalmente tardan mucho más tiempo en recuperarse que otros tipos de entorno, incluso, nunca se recuperan. En esto tienen bastante responsabilidad los factores del frío, la altitud y la brevedad del período vegetativo como reductores de la actividad biológica, que es la que poco a poco va cicatrizando las heridas de la naturaleza.

Pero probablemente, el mayor impedimento para la recuperación de los daños infligidos a las montañas es el que opone la famosa pendiente del terreno. Y vamos a ver la razón: la gran mayoría de las intervenciones humanas en las montañas producen directa o indirectamente fenómenos erosivos. Y en un terreno con pendiente, erosión equivale a desestructuración, arrastre y pérdida de las capas que configuran el suelo, empezando por la fina y valiosa capa fértil que permite el asentamiento de la vida vegetal. Esta pérdida de suelo es irreversible, porque resulta prácticamente inviable devolver a las alturas el suelo perdido. Y sin suelo, no hay reforestación posible.


Repercusión ambiental de algunos usos económicos en las montañas

Actividades agrarias


Respecto a la agricultura en zonas montañosas, los conflictos ambientales surgen del abandono, por una parte, y de la intensificación por otra. El abandono de los cultivos en bancales de ladera implica un deterioro progresivo de los muros que sujetan la tierra de labor, propiciando la consecuente erosión y pérdida de materiales del suelo.

Por otro lado, la tendencia a intensificar y a mejorar la rentabilidad de los cultivos en los valles montañosos ha supuesto la pérdida de muchos de los valiosos y gratos paisajes “en mosaico” que reflejaban un aprovechamiento eficiente e integrado de múltiples pequeñas parcelas con amplias fajas de setos protectores, de tal modo que el conjunto mantenía además de su funcionalidad una elevada diversidad biológica.


Cuando se desmonta totalmente la vegetación para sembrar, se produce un efecto similar al de la extracción de leña de manera destructiva (no conservadora). El desmonte en sí no tiene un efecto nocivo, pero el dejar el suelo descubierto en lugares con pendientes pronunciadas tiene importantes consecuencias desde el punto de vista de la pérdida de suelos, debido al arrastre producido por las lluvias.

Por otro lado, sabemos que el proceso de recuperar la fisonomía original de lugares donde ha sido removida la vegetación puede ser muy lento y difícil, al punto de que en algunas localidades no puede esperarse regeneración en un futuro previsible. Este proceso depende de que muchos factores actúen simultáneamente, entre ellos, que quede suficiente suelo como para que las plantas leñosas puedan volver a establecerse; que exista suficiente llegada de semillas de estas especies; que no haya incendios, poco ganado (que mata las plántulas) y que existan las llamadas plantas nodrizas.

Éstas son remanentes de la vegetación anterior o algunas especies pioneras, como el espino, que proveen a las plántulas de otras especies de sombra y protección de los herbívoros introducidos. Sabemos que sin la presencia de esas plantas nodrizas puede producirse una mortalidad de plántulas del 100% y, por lo tanto, bloquearse completamente las posibilidades de regeneración del paisaje.


Actividades ganaderas


Aún hoy, algunos pastores siguen “gestionando con rozas a fuego” muchas sierras y laderas de nuestro país para crear nuevos pastos y, de paso, dando cuenta de un buen porcentaje de los incendios forestales que asolan estas sufridas tierras.


Con frecuencia, pastan animales excesivamente numerosos o de especies inadecuadas en lugares que no soportan bien tanta presión y que se degradan o erosionan, en tanto que otros lugares que precisan pastoreo para su mantenimiento van poco a poco cerrándose y cubriéndose de escasas especies de matorrales leñosos que compiten con los pastos.


La vegetación tiene además un papel importante al servir de alimento a animales herbívoros. Desde antes de la llegada del ser humano, ya había herbívoros en la zona montañosa central del país, como por ejemplo el guanaco (Lama guanicoe), la vizcacha (Lagidium viscacia), el degú (Octodon degus), además de muchas especies de insectos. Estos herbívoros originales o nativos formaban parte de un régimen de relaciones complejo, en el que ellos no eliminaban toda la vegetación. Este régimen contemplaba, entre otras cosas, plantas poco comestibles para estos herbívoros y animales depredadores de herbívoros, como por ejemplo, el puma, (Felix concolor).

Con la llegada del hombre europeo se produjeron extinciones o exterminaciones locales de algunas de estas especies (por ejemplo, guanacos) y se introdujeron otras como el conejo (Oryctolagus cuniculus) y la cabra (Capra hircus). En un momento se pensó que estos herbívoros introducidos no causarían mayores problemas, ya que sustituirían a los herbívoros nativos, o bien, aprovecharían recursos no utilizados por la fauna nativa.

Pero según se ha podido constatar, esto no ha ocurrido. Una razón para demostrarlo es que las densidades promedio de algunos de estos nuevos herbívoros (conejos y cabras, por ejemplo) son mucho mayores que las que habrían tenido los herbívoros nativos similares o comparables. Esto debido a la protección que el hombre le da a su ganado y a la conducta de los depredadores frente a estos nuevos herbívoros. La segunda razón para que las introducciones no hayan resultado tan inocuas como se pensó es que hay algunas conductas inesperadamente distintas en los herbívoros nativos e introducidos.

Así por ejemplo, las especies de plantas que resultaban más comidas por los herbívoros nativos no parecen ser las que comen con más avidez las cabras, de modo que las plantas que tradicionalmente compensaban la pequeña carga de los herbívoros nativos, ahora no son las usadas preferentemente.

Lo más significativo es que las plantas que antes fueron poco ramoneadas (comidas selectivamente), ahora reciben un gran ataque por parte del ganado doméstico. Como es dable imaginar, en lugares donde hay muchas cabras o una larga explotación por parte de ellas, se ha producido una dramática reducción de la cubierta vegetal y las pocas especies de arbustos que quedan han resultado ser las más tóxicas (por ejemplo, el palqui, Cestrum parqui), o bien los cactus (entre ellos el quisco, Trichocereus chilensis) que debido a su manto de espinas no pueden ser consumidos por las cabras.

Extracción de leña

En el pasado se usó leña de manera importante para alimentar hornos de reverbero para procesamiento de minerales, así como para consumo doméstico. En la actualidad, este último uso sigue vigente, en especial en zonas rurales o donde el gas no puede ser adquirido. Estos usos pueden ser comparables al pastoreo en cuanto extraen o pueden obtener de manera conservadora los materiales periódicamente producidos por las plantas (producción primaria).


El que el uso sea conservador o no depende de cómo se cosecha la leña. Si se corta sólo la parte aérea (troncos y ramas), sabemos que la mayor parte de los arbustos –por ejemplo litre, quillay, boldo- puede regenerarse completamente, si es que se les da el tiempo para ello. En este caso se está haciendo un uso relativamente conservador de la vegetación. Pero si además de las partes aéreas se extraen las raíces principales -lo que significa aumentar la cosecha de leña con poco esfuerzo adicional- la mayor parte de los arbustos no se regenera y el uso es destructivo. En este caso, la recuperación de la vegetación no puede ser a partir de las raíces ya instaladas, sino que debe ser por colonización desde lugares en que queden árboles productores de semillas.

Actividades mineras

De manera simplificada, la extracción a cielo abierto de un mineral implica la retirada de toda la materia vegetal o mineral que cubre el yacimiento -independientemente de que sea roca, tierra o un bosque- para luego cargar el mineral y llevárselo. Al realizar todas estas operaciones se utilizan explosivos, maquinaria pesada, retroexcavadoras, perforadoras, camiones, etcétera. El primer impacto es la apertura de pistas para que todas estas máquinas accedan al lugar de la explotación y los camiones puedan transportar el material extraído.


Impacto sobre la fauna y la flora


La actividad minera destruye la vegetación e invade el espacio de las especies animales, destrozando su hábitat, sus nidos y criaderos, hasta el punto de impedir la propia reproducción y la supervivencia de las especies. La ausencia de tareas de restauración del suelo y regeneración de la cubierta vegetal una vez abandonados los puntos de extracción significa que pasarán muchas décadas o siglos antes de que se alcance un grado adecuado de regeneración natural de los hábitat de estas especies.

Impacto sobre la atmósfera


A consecuencia de las voladuras, los movimientos de tierra y la circulación de máquinas y camiones se genera una extensa nube de polvo que poco a poco se va depositando sobre las plantas, dificultando su desarrollo. Allí donde la explotación minera se halla próxima a los núcleos de población, las grandes cantidades de polvo en suspensión pueden causar alteraciones en la salud humana.




Impacto sobre las aguas

Por una parte, la destrucción de la cubierta vegetal impide la filtración de las aguas, contribuyendo a la desecación de acuíferos y manantiales. El mismo fenómeno produce un fuerte escurrimiento en las laderas, que acaba por arrastrar al fondo del valle la tierra de escombreras y caminos, con el consiguiente taponamiento de los arroyos. Por otra parte, la propia destrucción del suelo conlleva la rotura de los acuíferos, formándose -en muchos casos- grandes bolsas de agua dentro del hueco dejado por las explotaciones.

Es importante destacar la contaminación directa de las aguas, producto del vertido de minerales o productos derivados del proceso de extracción o tratamiento de los minerales, que alteran las propiedades químicas y físicas del agua, produciendo alteraciones significativas en el hábitat de las especies acuáticas y muchas veces elevando su mortandad. Hay que recordar que el fenómeno anterior se puede producir también por escurrimiento de lluvias o crecimiento estacional de ciertos cauces, los cuales producen filtración desde las escombreras o relaves directamente hacia los cursos de agua o acuíferos subterráneos.

Todos estos efectos perjudiciales sobre la fauna y la flora, sobre la atmósfera y sobre las aguas superficiales y subterráneas imponen un grave problema a los habitantes de los pueblos mineros, al hipotecar seriamente las posibilidades de un futuro alternativo. Toda esta destrucción no sólo supone la pérdida del patrimonio paisajístico, crucial para un buen desarrollo del turismo rural, sino que además conlleva la desaparición de valiosísimos ecosistemas que hoy día permitirían el desarrollo de un modelo de vida rural alternativo, basado en el aprovechamiento racional de los recursos forestales, ganaderos, agrícolas, medicinales y turísticos.

La alternativa a la minería de cielo abierto es la extracción por interior de la mina, sistema que puede proporcionar más puestos de trabajo con menos efectos negativos para el entorno natural.

Las centrales hidroeléctricas y embalses


Una central hidroeléctrica produce electricidad utilizando el agua para mover la correspondiente turbina y producir electricidad. Ante la necesidad de sustituir la energía de origen fósil y nuclear por otras fuentes menos contaminantes y renovables, estas centrales han experimentado un auge en los últimos tiempos.

Impacto sobre el paisaje


Para la construcción de una central hidroeléctrica es preciso realizar importantes movimientos de tierra, con el fin de construir la presa y los caminos de acceso. Estas obras tienen lugar generalmente en parajes muy apartados y abruptos y, por lo tanto, muy bien conservados. Ello ocasiona fuertes impactos visuales, problemas de erosión y una completa transformación de la imagen habitual del paisaje.

Por otro lado, en la mayoría de los casos el problema se agrava al instalarse tuberías forzadas sobre apoyos de hormigón, canales e instalaciones auxiliares y tendidos eléctricos. De esta manera, paisajes inalterados y primitivos quedan transformados de forma brutal e irreversible.

Impacto sobre la vegetación


La construcción de la presa trae consigo la destrucción de la vegetación de ribera. La construcción de caminos, canales y tuberías también conlleva un apreciable grado de eliminación de la vegetación. Por otro lado, al facilitarse el acceso a zonas que antes estaban apartadas y poco concurridas, se incrementa el riesgo de incendios y la acumulación de basuras. Pero el mayor impacto sobre la vegetación se produce como consecuencia de la derivación de aguas en la cabecera de los ríos, y que deja secas las gargantas de éstos durante la mayor parte del año, lo que provoca la pérdida de sitios como vegas y poblaciones de árboles en un breve lapso de tiempo.



Impacto sobre la fauna


Las bruscas oscilaciones del caudal que circula aguas abajo de las turbinas tienen efectos muy graves sobre las comunidades fluviales, en especial sobre los macroinvertebrados y sobre los peces. Estas oscilaciones del caudal se deben al régimen de regulación hidráulica necesario para el funcionamiento de las turbinas, ya que generalmente el aprovechamiento eléctrico no es constante sino que se ajusta a la demanda de electricidad.


La mayor parte de los animales fluviales están adaptados a un tipo concreto de velocidad de las aguas: hay especies que prefieren las corrientes y otras que necesitan aguas de movimiento lento. Pero en los ríos sometidos a aprovechamiento hidroeléctrico, el caudal puede volverse hasta veinte veces mayor o menor en un tiempo de solo un minuto, y hay muy pocas especies capaces de sobrevivir en condiciones en las que se alternan cortos períodos de aguas de fuerte corriente con otros en los que se seca gran parte del cauce y sólo quedan tramos de movimiento lento.


Cuando el nivel del agua aumenta súbitamente, cada vez que las turbinas comienzan a funcionar, se produce el arrastre de un gran número de invertebrados que viven en el lecho del río. Por el contrario, cuando disminuye el caudal, muchos animales quedan en seco y los peces de mayor tamaño se ven intensamente afectados, tanto porque necesitan una profundidad mínima de unos treinta centímetros para poder desplazarse, como porque quedan indefensos frente a los predadores.


También se produce una importante mortandad de peces cuando éstos atraviesan las turbinas de la instalación, siendo esta mortalidad función del tamaño de los peces: un 10% para peces de 4 centímetros, y un 70% para animales de 18 centímetros, según algunos datos disponibles. Los recursos alimentarios de los peces también se ven indirectamente afectados, ya que su dieta está basada en los invertebrados que habitan los fondos fluviales y que, como hemos visto, sufren graves perjuicios debido a la regulación de caudales.


Hay otro grupo de problemas que se deriva de la necesidad de limpiar los sedimentos que se acumulan en la presa, para lo que se sueltan aguas de fondo que arrastran consigo dichos sedimentos. Estos materiales finos suspendidos en la corriente producen daños por abrasión en la piel de los animales acuáticos, además de depositarse en las branquias de los mismos, lesionando su sistema respiratorio. Y no menos importante: estos sedimentos finos de depositan también en el lecho del río, recubriendo todo su relieve natural y colmando las pequeñas fisuras e intersticios que son tan importantes como alojamiento para huevos y como refugio para larvas y alevines.

Impacto sobre la calidad de las aguas


Durante la construcción del embalse se alteran las características físicas del agua y se enturbian los ríos durante largo tiempo. Las condiciones naturales del agua de estas gargantas se ven profundamente alteradas al verse embalsadas y sometidas a procesos mecánicos.

De forma general, las explotaciones hidroeléctricas –pese a resultar preferibles frente a otros sistemas de producción energética como son las centrales nucleares o las térmicas- no son inocuas para el medio fluvial sino que los ecosistemas propios de los tramos de río contiguos sufren profundas alteraciones difícilmente reparables.


Nuestro propio efecto y cómo minimizarlo

A lo largo de los puntos anteriores hemos ido viendo cómo una amplia variedad de vicisitudes sociales, económicas y políticas han ido produciendo una ocupación –o al menos una explotación cada vez mayor- de los territorios de montaña, y cómo, debido a las peculiares características de inestabilidad y fragilidad propias del medio montañoso, prácticamente todas estas intervenciones humanas han tenido y siguen teniendo unos efectos rápidos y a duras penas contenibles de degradación y deterioro.


Ha llegado el momento de mirarnos y de ver qué efectos tienen nuestras propias actividades sobre el entorno y sobre las montañas. Se trata de tomar conciencia de los problemas que causamos al ecosistema montañoso para encontrar los modos de minimizarlos.


Los problemas que causamos los visitantes de las montañas no son cualitativamente graves si los comparamos con la actuación de maquinaria pesada, por ejemplo. Sí pueden llegar a serlo cuantitativamente, porque cada vez somos más y más, y todos queremos ir a los mismos lugares... muchos efectos pequeños se suman para formar uno grande que a veces puede llegar a ser inmanejable.


Tal vez nuestro mayor pecado no es tirar papeles o espantar a las aves. Es, más bien, uno de omisión o de complicidad, que tiene que ver con quedarnos ahí sentados mientras personas con mucha ignorancia o pocos escrúpulos van deteriorando las montañas.

Impacto sobre el suelo

¿Qué es el suelo?


El suelo es mucho más que una capa dura e inerte que recubre la tierra y que nos sirve para caminar por encima. Es la superficie de contacto entre el mundo mineral y la biósfera, y representa nada menos que la base de toda la vida terrestre, ya que en el suelo crecen las plantas, que a su vez forman el primer eslabón de las cadenas tróficas.


El suelo es en realidad una estructura viva y compleja, producida y mantenida por las interacciones entre las rocas, el agua, el aire, la luz y los organismos vivos. La fracción sólida del suelo consta a su vez de elementos minerales (piedras, gravas, arenas, limos, arcillas) y orgánicos (organismos vivos y materia orgánica muerta). Los poros que quedan entre las partículas sólidas retienen agua con sustancias disueltas y también aire.


Los suelos no tienen una composición uniforme sino que están estructurados en capas u horizontes superpuestos. La capa en contacto con la atmósfera se denomina horizonte orgánico porque sobre él se van acumulando todo tipo de restos orgánicos: hojas, ramitas, plantas muertas, frutos caídos y cadáveres de animales grandes y pequeños. La acción de los organismos que viven en el suelo hace que las capas inferiores de este horizonte orgánico se descompongan lentamente hasta formar el humus, en el que los restos son ya irreconocibles.


El conjunto de la capa orgánica (que suele denominarse horizonte 0) es fundamental para el buen estado de los suelos, ya que amortigua el impacto que la lluvia, el pisoteo y otros factores erosivos ejercen sobre los horizontes minerales subyacentes. Además, es una importante zona de actividad biótica y favorece la retención del agua de lluvia.


El agua, el aire y los agentes químicos derivados de las descomposiciones orgánicas se van infiltrando hacia las capas inferiores del suelo, provocando su alteración química o meteorización. La intensidad de la meteorización es máxima debajo de la capa orgánica y mínima en el nivel de la roca madre, que apenas sufre influencia alguna procedente del exterior. Entre el horizonte orgánico y la roca madre se distinguen generalmente varios horizontes de propiedades intermedias y ello depende del grado de evolución del suelo, de la naturaleza de la roca madre, de la latitud y la pendiente, entre otros factores.

Efectos del pisoteo: compactación y erosión del suelo

El pisoteo del suelo derivado del uso recreativo destruye y dispersa la capa orgánica de éste y provoca la compactación de su parte mineral. Al compactarse, las partículas del suelo quedan con menos poros capaces de retener agua y aire, como cuando se aprieta una esponja. Esto afecta negativamente el vigor y el crecimiento de las plantas.


Por otra parte, al disminuir la capacidad de infiltración por parte del suelo, el agua de lluvia no infiltrada escurre por encima de la superficie y en zonas pendientes se canaliza en forma de pequeños regueros y arroyos. Estos regueros van ahondándose y creciendo, produciendo pérdida de suelo fértil, erosión, inestabilidad de las pendientes e incluso deslizamientos de tierra. Un ejemplo de esto ocurre en zonas pendientes de montaña: a lo largo de la línea pisada del sendero, el suelo se queda desnudo, compacto y concentra las aguas de lluvia. Poco a poco se van creando auténticas trincheras (cárcavas) y este fenómeno, una vez iniciado, continúa por sí mismo debido a la acción erosiva del agua, aunque cese el tránsito por el sendero.

En los caminos frecuentados, el problema se complica porque, debido a la incomodidad de caminar por el fondo de la trinchera, que además puede tener barro o agua, la gente evita el camino y va creando sendas paralelas que a su vez acaban convirtiéndose en nuevas zanjas.
La gravedad del impacto del pisoteo sobre el suelo depende del lugar. Los impactos relacionados con la compactación se producen rápidamente con poco uso: un bajo uso inicial provoca la mayor parte del cambio, en tanto que el uso posterior provoca cada vez menos impacto adicional. Los daños son más graves e irreversibles cuanto mayor es la pendiente, ya que en ella crece la energía cinética del agua, principal agente erosivo.


En zonas más planas empleadas para acampada y picnic, el pisoteo intenso provoca compactación del suelo y pérdida de vegetación, pero en cambio la erosión suele ser escasa.
Los problemas erosivos se agravan con el uso de caballos, bicicletas o vehículos motorizados, porque sueltan y disgregan el suelo en vez de compactarlo.


Durante el invierno, el suelo queda protegido bajo la capa de nieve, siempre que ésta alcance veinte o más centímetros de espesor. La compactación de las capas de nieve poco espesas (por máquinas, motonieves, etc. ) reduce la capacidad aislante de la nieve frente al frío y ello puede afectar a la vida vegetal, bacteriana y animal que permanece debajo durante el invierno.

Impacto sobre la vegetación


El paso repetido de personas y animales por zonas vegetadas afecta a las plantas tanto directa como indirectamente.

· Sus efectos directos sobre la vegetación -roturas de ramas, heridas- reducen el vigor y la capacidad reproductora de las plantas. Las de tamaño más pequeño mueren por efecto del pisoteo continuo.

· De modo indirecto, la compactación del suelo reduce drásticamente la vitalidad de las plantas, al dificultar la penetración de las raíces en el suelo, la aireación y la infiltración de agua. Del mismo modo, la compactación del suelo dificulta también la germinación y el establecimiento de nuevas plantas.

· Indirectamente, la erosión intensa del suelo a lo largo de caminos y taludes en pendientes fuertes, deja al descubierto las raíces de árboles y arbustos, exponiéndolas a la acción mecánica del pisoteo o predisponiéndolas a su destrucción.

· Arbustos y arbolitos son eliminados en el proceso de despejar el camino, habilitar zonas de campamento o para realizar fogatas. Los árboles maduros sufren frecuentes daños debido a diversas acciones humanas, concientes o inconcientes.

· En los lugares más intensamente usados como áreas de acampada, , juegos, el problema más grave suele ser la falta de regeneración arbórea, ya que la mayor parte de los brotes mueren por pisoteo; los arbolitos que sobreviven son cortados para hacer leña o postes para carpas. Por consiguiente, cuando los árboles maduros mueran, no habrá árboles jóvenes que puedan reemplazarlos.

· De una manera general, el pisoteo por personas y animales tiene como consecuencia un cambio en la composición de especies de la flora y, en general, una disminución del número de especies, favoreciéndose la proliferación de las más resistentes a este tipo de uso (palqui).

· La magnitud de los daños a arbustos y árboles depende mucho del tipo de actividades que tengan lugar en el área. Así, por ejemplo, los daños son muy intensos en los descansaderos de grupos con caballos, sobre todo si se ata los animales a los árboles. El pateo del suelo por parte de éstos expone al aire las raíces, que sufren daños mecánicos y pierden resistencia frente a los vientos intensos.

· El peligro más importante que corre la vegetación y el resto del ecosistema son los incendios, provocados generalmente por negligencia de excursionistas y campistas.

· Por último, el coleccionismo y la recolección comercial de ciertas especies han dado cuenta de algunas extinciones y de graves despojos.





Impacto sobre la fauna silvestre

La presencia humana en los espacios naturales produce una amplia variedad de efectos sobre las poblaciones de animales silvestres: cambios en la fisiología, comportamiento, reproducción, niveles de población, composición de especies y diversidad. Pero no a todos los animales les afecta de la misma manera, ya que las distintas especies presentan diversos grados de tolerancia ante las interacciones con los seres humanos. Incluso dentro de la misma especie, el nivel de intolerancia puede variar dependiendo de la época del año, temporada de cría, edad de los animales, tipo de hábitat. Algunos animales se sienten atraídos por la presencia humana, generalmente debido a la posibilidad de conseguir alimento y alteran su conducta en respuesta a ello (zorros, roedores, cabras).

· En general, las especies menos tolerantes a la presencia humana desaparecen de las zonas frecuentadas, en tanto que proliferan las que mejor se adaptan a tales condiciones. El resultado es una disminución global de la diversidad.

· La presencia frecuente de seres humanos en determinadas zonas puede alterar drásticamente la conducta normal de los animales. Por ejemplo, hay especies que desaparecen de la zona, otras modifican sus patrones diarios de uso de la misma (salen sólo mucho después de que se hayan ido las personas o adquieren hábitos nocturnos); otros llegan a habituarse y se vuelven mansos. La disponibilidad de comida humana ha producido alteraciones de los hábitos alimentarios de muchos animales en las áreas recreativas.

· Una parte de las molestias no intencionadas se produce en el transcurso de la actividad de fotógrafos, observadores de pájaros, escaladores, practicantes de parapente y el “todo terreno” y, en general, al transitar fuera de los caminos habituales.

· Otra fuente de perturbaciones es la acampada en lugares críticos para la alimentación de la fauna, o bien en las proximidades de los puntos de agua, especialmente si ésta escasea.

· En muchos casos y debido a las perturbaciones, los animales se marchan de sus territorios de caza, zonas de cría o áreas familiares y frecuentemente se ven relegados a lugares más desfavorecidos (menos recursos alimentarios, menos refugios, peor clima o más elementos de competencia con otros individuos o especies). El balance acostumbra a ser una reducción en la tasa de reproducción.

· Si a la presencia humana se suma la presencia de sus mascotas (perros por lo general), las perturbaciones y molestias a la fauna silvestre son de mucho mayor magnitud que las provocadas por la sola presencia humana.

· Por cada especie animal directamente afectada por las actividades recreativas, son muchas más las afectadas indirectamente por la modificación de sus hábitats. Hay animales que resultan beneficiados a consecuencia de las visitas humanas frecuentes a la montaña, como todos los que aprovechan las basuras y los restos de comida. Sin embargo, todos estos hechos suponen alteraciones exógenas de las condiciones naturales de los animales, que se traducen en la ruptura del equilibrio de sus complejos sistemas biológicos.



Impacto sobre las aguas


· Las actividades recreativas que se realizan en los entornos de aguas de montaña o en ellas mismas (acampada, baño, vadeo, descenso de barrancos, descenso en balsas o kayak) inciden en sus propiedades y en los ecosistemas acuáticos a través de varios mecanismos. Los principales son el incremento de la materia orgánica, la resuspensión de los sedimentos del fondo y la contaminación por basura y productos químicos vertidos.


· Los lagos y lagunas de montaña constituyen ecosistemas muy particulares, en los que la comunidad viva se mantiene en un delicado equilibrio que está dado por las especiales condiciones de temperatura, presión e insolación del medio que las rodea.
En áreas muy frecuentadas, la lluvia y el viento arrastran hacia el agua cantidades de nutrientes y de tierra superiores a lo normal, procedentes del pisoteo del suelo, así como restos fecales y otros residuos orgánicos (detergentes, jabones, restos de alimentos). La gran intensidad lumínica de las alturas contribuye a que este incremento de nutrientes se traduzca en un crecimiento rápido y anormal de microorganismos y plantas acuáticas. Además, la descomposición de la materia vegetal muerta disminuye la concentración de oxígeno en el agua e incrementa la turbidez. Ambos hechos afectan negativamente a muchas especies faunísticas, de tal modo que acaba alterándose la composición de las cadenas tróficas, pues las especies más tolerantes a la falta de oxígeno van tomando el lugar de las más exigentes.


· Las actividades que remueven los sedimentos del fondo en las corrientes y lagos o lagunas poco profundos (baño, remo, vadeo) liberan a las aguas importantes concentraciones de fosfatos y otros nutrientes que se hallaban retenidos en dichos sedimentos, contribuyendo igualmente a la elevada producción vegetal de las aguas. El hecho de removerse los sedimentos tiene otros efectos sobre los seres vivos: las materias finas en suspensión dificultan la visión de los peces y la alimentación de los filtradores, y también puede lesionar los delicados tegumentos respiratorios de sus branquias y agallas; por otra parte, cada vez que los sólidos en suspensión vuelven a sedimentarse, se van alterando una y otra vez las zonas de refugio, cría o alimentación de varias especies acuáticas.


· El tránsito a pie por los lechos de los torrentes puede destruir la vegetación acuática, la micro y macrofauna que habita las aguas, el desove de los peces y anfibios, perturbando el hábitat de los animales.


· Otros efectos del uso recreativo de las aguas pueden ser el vertido de hidrocarburos y aceites procedentes de motores fuera de borda y la contaminación por detergentes y basuras.


· La elevada concurrencia humana puede favorecer la presencia de agentes patógenos en el agua (especialmente en época de lluvias), ya que en las heces humanas se encuentran más de cien tipos de virus, bacterias y protozoos. Por el contrario, los visitantes pueden resultar afectados debido a la contaminación fecal de las aguas por animales silvestres o el ganado.


Bibliografía


· “Manual completo de montaña”. Pepi Stückl y Georg Sojer. Ediciones Desnivel. España.
· “Montañismo. La libertad de las cimas”. Ediciones Desnivel. España.
· “No deje rastro. Cómo disfrutar de la naturaleza sin dañarla”. NOLS. Coyhaique, Chile.
· “El país frágil. Las montañas deben sobrevivir”. Rosa Fernández Arroyo. Ediciones Desnivel. España.
· “Chile andinista. Su historia”. Evelio Echevarría. Ediciones El Mercurio. Santiago, Chile.
· “Historia del Andinismo en Chile”. Gastón San Román Herbage.
· “Ecología del paisaje en Chile central. Estudios sobre sus espacios montañosos”. Eduardo Fuentes y Sergio Prenafeta, editores. Ediciones Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile.
· UICN Programa de Áreas Protegidas serie Nº2: “Lineamientos para áreas protegidas de montaña”. Comisión de Parques Nacionales y Áreas Protegidas (CNPPA). Sintetizado y editado por Duncan Poore.

Wednesday, January 30, 2008

FOTOS PREMIADAS EN EUROPA EN EL AREA DE LA CLIMATOLOGIA..

Brasas volantes Autor Ribera-Met


Amanecer Mediterráneo Autor Manuel Hernández Lafuente

El cielo despierta Autor Sergio Salinas Martínez

Colores Autor Imanol Zuaznabar

Destellos Autor Javixu
Rojo Cehegín Autor Juan David Pérez Correa

Candilazo Autor MeteoSagunto


Fuego en el fondo del valle Autor David Sánchez Hernández

Amanecer de poniente Autor Antonio Jiménez

Rayo Araña Autor Delonix

CAMBIO CLIMÁTICO.

Un informe alerta sobre el volumen del deshielo en Groenlandia.

El cambio climático ha provocado uno de los mayores deshielos producidos en Groenlandia en medio siglo, quizá dentro de una tendencia mundial que podría aumentar el nivel del mar con relativa rapidez, según anunció el martes un equipo de científicos.
16 Ene 2008 Fuente: REUTERS.


"Atribuimos de forma significativa el incremento de las temperaturas del verano de Groenlandia y el deshielo a partir de 1990 al calentamiento global", escribió un grupo de investigadores en el Journal of Climate, añadiendo información sobre pruebas recientes del rápido deshielo de la Antártida y el Polo Ártico.


"La superficie de hielo de Groenlandia podría ser susceptible al actual calentamiento global", aseguraron. Groenlandia contiene suficiente hielo para elevar el nivel del mar en siete metros, en un proceso que de iniciarse, llevaría siglos.

El agua derretida de Groenlandia - al margen de las pérdidas de hielo de glaciares que dan al mar - sumó 453 kilómetros cúbicos en 1998, el mayor volumen en comparación a los años 2003, 2006, 1995 y 2002, según los detallados registros que se iniciaron en la década de 1950.

Las primeras informaciones demostraron que 2007 quedaría en segundo o tercer lugar, y confirmaron que se trata del mayor deshielo de la última década, según Edward Hanna, de la Universidad inglesa de Sheffield, que lideró la investigación junto a colegas de Bélgica, Estados Unidos y Dinamarca.

Hasta el momento, el agua derretida ha sido compensada en su mayoría por grandes nevadas en Groenlandia, que también podrían ser un efecto colateral del cambio climático. El aire helado puede contener mayor humedad y terminar formando nieve si el frío desciende levemente.

Pero el continuo calentamiento global podría provocar un deshielo irreversible. El informe de este equipo destacó que los modelos climáticos típicos han previsto un ascenso de las temperaturas de Groenlandia de 4 a 5 grados centígrados para 2100.

"Posiblemente el hielo no se formará de nuevo bajo las condiciones actuales", sostuvo Hanna.

"Si tienes un calentamiento extra de 3 a 4 grados centígrados (...) entonces puedes llegar a un punto de no retorno (...) lo que desataría una posible desaparición de la superficie de hielo. Esto posiblemente tomaría 1.000 ó 2.000 años", afirmó.

El panel sobre cambio climático de Naciones Unidas, que responsabiliza principalmente a las emisiones de gases de efecto invernadero por el calentamiento global, proyecta un aumento en los niveles marítimos de entre 18 y 59 centímetros para 2100.

http://www.laflecha.net/videorreportajes/consecuencias-del-cambio-climatico-iv


Temperatura superficial del mar.

Desde fines del siglo XIX las observaciones de temperatura superficial del mar son rutinarias en los barcos. En la actualidad, gran parte de este tipo de información se obtiene mediante observaciones remotas desde satélites. Desde hace unos 15 años funciona a lo largo del Pacífico ecuatorial una red de boyas (unas 60 en total) ancladas al fondo marino, que entre otras variables atmosféricas y oceánicas permiten mantener un seguimiento continuo (diario) de las condiciones térmicas superficiales y sub-superficiales en esa región (ref. programa TAO/NOAA).



En la figura se muestra la distribución espacial de la temperatura superficial del mar promediado a lo largo de un año. De acuerdo a lo esperado, la temperatura es mayor sobre la región ecuatorial, donde hay una mayor disponibilidad de energía solar. Sin embargo, también se aprecia que la temperatura aumenta significativamente a lo largo del Ecuador desde Sudamérica hacia Oceanía. En parte, esto se debe al aporte de agua relativamente fría que la corriente de Humbolt (junto a la costa de Chile y a Perú) inyecta en la región tropical (letra H en la figura). La temperatura media de la superficie del océano en la región de Oceanía es la más alta que se registra a nivel planetario, y excede considerablemente los valores que típicamente se registran en las costas chilenas (20° en Arica, 15° en Valparaíso, 13° en Puerto Montt y 8° en Punta Arenas).


Descongelan hielo de un millón de años o más para analizar sus microbios.


Los científicos examinarán ahora la antiquísima agua en busca de microorganismos; y entonces, a través de técnicas genómicas de vanguardia, intentarán deducir cómo estas diminutas "cápsulas del tiempo" vivientes sobrevivieron al paso de los milenios en total oscuridad, sometidas a temperaturas gélidas, y sin nutrientes ni energía del Sol.
19 Enero 2008 Fuente: LA FLECHA

Segmentos de un núcleo de hielo en forma de tubo han sido derretidos bajo condiciones meticulosas de aislamiento, para impedir una posible contaminación accidental. El proceso requirió casi un año de preparación.


El núcleo de hielo en sí mismo era increíblemente claro y transparente, actuando como un prisma en la luz que incidía sobre él.


Los segmentos de hielo fueron cortados de un núcleo de hielo al que se accedió en una perforación realizada en 1998 gracias a un esfuerzo conjunto de especialistas de Rusia, Francia, y Estados Unidos. La muestra fue tomada de aproximadamente tres kilómetros bajo la superficie de la Antártida, y 200 metros sobre la superficie del Lago Vostok, y se ha guardado desde entonces a 35 grados Celsius bajo cero en el Laboratorio Nacional de Núcleos de Hielo en Denver.


Este hielo fue una vez agua en el lago. Los científicos no tienen muestras directas del lago en sí, sólo esta muestra indirecta del hielo sobre él, porque una perforación que penetrase dentro del lago sin tomar las precauciones exhaustivas que ello requiere, podría dar lugar a la contaminación del mismo.


El procedimiento de descontaminación del material analizado fue el más complicado y meticuloso que se haya intentado hasta la fecha. Requiere el uso de una cámara de aislamiento para la fusión propiamente dicha, la concentración del agua resultante mediante un sistema de filtrado especial, el uso de soluciones especiales para la destrucción de cualquier bacteria o ADN contaminantes procedentes del exterior del núcleo, y la utilización de trajes esterilizados de aislamiento por todo el personal del laboratorio, entre otras medidas.


Aunque otros proyectos científicos han identificado los microorganismos que viven en las aguas del Vostok, no han revelado lo que estos pequeños organismos unicelulares hacen o cómo se han adaptado a un ambiente que es permanentemente oscuro, frío, y tan aislado que las fuentes de alimento y energía deben ser raras y difíciles de obtener.


De hecho, buena parte de nuestro planeta está sumido en un frío y una oscuridad perpetuos, de modo que tiene sentido estudiar cómo existe vida bajo estas condiciones. Además, enzimas producidas por estos microorganismos podrían ser útiles en aplicaciones industriales.


Las aguas del Vostok contienen sólo entre 10 y 100 microbios por mililitro, una tasa muy inferior a la de aproximadamente un millón de microbios por mililitro de la mayoría de los lagos.


Se aplicarán técnicas genómicas nuevas, capaces de desvelar datos importantes sobre la diversidad genética en una comunidad de organismos cuando sólo están disponibles pequeñas cantidades de ellos.


Los científicos creen que el Lago Vostok se mantiene en un estado líquido, pese a estar sepultado bajo kilómetros de hielo, gracias a una fumarola hidrotermal.



CAMBIO CLIMÁTICO.


La Tierra y Marte tienen un punto en común: el cambio climático.


Marte y la Tierra son muy distintos pero tienen algo en común: Ambos están experimentando una deglaciación. 'El hielo residual del Polo Sur de Marte está desapareciendo a una velocidad tal que en diez o quince años no quedará nada de todo el casquete. Algo que también nos ocurre en el planeta terrestre, donde las nieves de nuestro Kilimanjaro, serán un recuerdo dentro de una década', explica Francisco Anguita, profesor titular de Zoología Planetaria en la Universidad Complutense de Madrid y fundador de la Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra.
29 Ene 2008 Fuente: LA FLECHA, AGENCIAS


Este docente e investigador, con libros como 'La historia de Marte' o la 'Biografía de la Tierra', vino a Zaragoza la semana pasada, invitado por el Programa Ciencia Viva para impartir una conferencia ante más de 100 alumnos del IES Goya, con el título: 'Marte y la Tierra: pasado y presente de dos hermanos tan distintos'. Habló a los adolescentes sobre las similitudes y diferencias entre ambos planetas y cómo el cambio climático, tan presente en los medios de comunicación, afecta a ambos. Pero si bien en el caso terrestre, el origen de esa variación climática se encuentra en el comportamiento humano, en el caso del "Planeta Rojo" el cambio climático se debe a 'que la oblicuidad del eje de rotación marciano experimenta variaciones rápidas y de gran envergadura. Su oblicuidad actual es de 23º, igual que la Tierra, pero con oblicuidades superiores a los 35º los polos reciben gran insolación, y se funde a toda velocidad como consecuencia de este cambio en la inclinación y de recibir de forma diferente los rayos del sol. Se estima que en unos 15 años el glaciar del polo sur de Marte desaparecerá, igual que ocurrirá con el Kilimanjaro'.


Paralelismos y un origen similar.


Para este investigador, que ha formado parte de dos expediciones antárticas, los dos planetas comparten paralelismos y un principio muy parecido, pero evolucionan diferentemente debido a la diferencia de masa. La Tierra es mayor y retiene la atmósfera 'sin problema, pero Marte no retiene el calor de invernadero y es un planeta muy frío. Los astrobiólogos imaginan que la vida pudo aparecer en Marte hace 4.000 millones de años, en su origen. 'Pero si esa vida surgió no pudo desarrollarse a consecuencia del clima frío. Es hace 2.500 años cuando las diferencias entre ambos planetas se agudizaron. En la Tierra, gracias a una atmósfera rica en oxígeno, se inicia una evolución de la Biosfera, que desembocará más adelante en la aparición de formas de vida diversa. En la actualidad, se habla de 40 millones de seres vivos existentes en el planeta terrestre, de los que sólo conocemos 2 millones, 'desconocemos la mayoría'.


Esta Biodiversidad tan variada puede relacionarse con la tectónica de placas, que hace referencia al movimiento de los continentes, 'que se movieron en un pasado y lo siguen haciendo ahora. Estos cambios repercuten en variaciones rápidas en la evolución de los seres vivos', asegura Anguita, quien sostiene que esa atmósfera terrestre inicial fue rica en gases con efecto invernadero, razón por la que no hubo glaciaciones.


CAMBIO CLIMÁTICO


Al Gore advierte de que el calentamiento climático es peor a lo esperado.


El cambio climático está ocurriendo incluso más rápido de lo anticipado por los peores pronósticos del panel científico de la ONU que ganó el Nóbel de la Paz, advirtió el ex vicepresidente estadounidense Al Gore.
25 Ene 2008 Fuente: AFP

Evidencias recientes muestran que "la crisis del clima es significativamente peor y se está desarrollando más rápido de lo que nos habían advertido las proyecciones más pesimistas del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC)", dijo Gore, líder de la lucha contra el calentamiento del planeta.


Existen ahora pronósticos que señalan que las capas de hielo del Polo Norte podrían desaparecer por completo en los meses del verano dentro de cinco años, sostuvo. "Esta es una emergencia planetaria. Nunca ha habido ni remotamente una cosa así en toda la historia de la civilización humana. Estamos poniendo en riesgo a toda la civilización", añadió.


En 2007, el IPCC difundió un voluminoso informe del tamaño de tres guías telefónicas sobre la realidad y los riesgos del calentamiento del planeta, su cuarta evaluación en 18 años.
En octubre pasado, Gore y el IPCC, integrado por unos 3.000 expertos, ganaron de manera conjunta el premio Nóbel de la Paz por su papel en subrayar los peligros del cambio climático.
Gore dijo, no obstante, que la conferencia sobre el clima realizada en diciembre en Bali, Indonesia, logró "un poquito de progreso". Pero existe una "mancha blanca, grande" en la hoja de ruta acordada en Bali, reservada a la política ambiental de Estados Unidos hasta que sea elegido el nuevo presidente en noviembre y juramentado en enero, apuntó.


Según Gore, la política más importante que podría ser implementada es un impuesto a las emisiones de gases con efecto invernadero en todo el mundo, "para que aquellos que no pagan por el precio del carbono no tengan una ventaja sobre los que sí pagan".


"Creo que es realmente importante desde un punto de vista de cambio climático alejarse de la idea de que acciones personales de cada uno de nosotros representan una solución a la crisis. Esto es importante (...) pero además de cambiar las bombillas de luz debemos cambiar las leyes", afirmó Gore.


Aunque no apoyó a ningún candidato a la Presidencia estadounidense, aseguró que "quien quiera que sea electo tendrá una mejor posición" sobre el cambio climático que el actual gobierno del presidente George W. Bush.


Gore hizo estos comentarios en una sesión en Davos junto a Bono, líder del grupo de rock irlandés U2 y activista en África, en un esfuerzo por combinar las luchas contra la pobreza y el calentamiento de la Tierra.


"El golpe de esta crisis del clima se sentirá por todo el mundo en desarrollo. Todo vuestro trabajo (...) no tendrá sentido si no se centran en esto", dijo Bono a los más poderosos, ricos y famosos del mundo reunidos en las montañas suizas. "Está claro que la gente que ha tenido el menor papel en la creación de esta crisis del clima (...) es la menos equipada para enfrentarla", acotó el roquero.


"Quiero decir a todos aquellos que quieran solucionar la crisis del clima que adopten la agenda de Bono sobre la extrema pobreza, la lucha contra las enfermedades y la crisis del VIH/SIDA y la conviertan en parte integral de los esfuerzos mundiales para resolver la crisis climática", indicó Gore.

CAMBIO CLIMÁTICO


La UE presenta su plan de lucha contra el cambio climático.


La Unión Europea presenta este miércoles en Bruselas su plan de lucha contra el cambio climático, que se anuncia muy costoso, tanto para las empresas obligadas a adaptarse, como para los consumidores, que deberán soportar alzas de los precios.
23 Ene 2008 Fuente: AFP


El plan se basa en tres grandes ejes: la reducción drástica de las emisiones industriales, el final de los permisos gratuitos para contaminar y un mayor porcentaje de energías renovables en el consumo del bloque.


El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, prometió limitar el monto de la factura anual al 0,5% del PIB (Producto Interior Bruto) de la UE, es decir unos 60.000 millones de euros. Sin embargo, fuentes comunitarias juzgan más realista hablar del doble, unos 120.000 millones de euros anuales, es decir el 1% de la riqueza europea.


Según lo acordado en una cumbre de Bruselas en marzo de 2007, la UE se comprometió a reducir en un 20% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) con respecto a los niveles de 1990, proponiendo incluso un esfuerzo adicional para llevar esa cifra al 30% en caso de entendimiento internacional.


Los líderes de la UE también habían acordado elevar al 20% en 2020 el porcentaje de energías renovables (eólica, solar, biomasa, geotérmica) en el consumo total del bloque, contra el 8,5% actual. La tercera decisión adoptada fue la de aumentar al 10% el uso de biocarburantes en el sector del transporte en 2020.


Pero si los 27 estuvieron de acuerdo en asumir esos compromisos globales, ahora los gobiernos nacionales cuestionan el cálculo y la forma de reparto de los esfuerzos propuestos por Bruselas, mientras que los industriales agitan el fantasma de los traslados de fábricas.


La negociación se anuncia muy difícil, ya que el plan de Bruselas debe ser aprobado por el Europarlamento y todos los Estados miembros. Durao Barroso espera de todos modos un acuerdo para fines de 2008.


El derecho a contaminar es el punto clave del conjunto de propuestas de la Comisión Europea. Se trata de poner en venta a partir de 2013 las cuotas de emisiones de CO2 (dióxido de carbono) otorgadas hasta ahora de forma gratuita a los industriales, que ya comenzaron a presionar a los gobiernos nacionales y la Comisión para modificar el texto.


Según el eurodiputado verde Claude Turmes, esta presión no se justifica, en especial porque algunas industrias, como los productores de electricidad, ya obtuvieron "ganancias indebidas por 30.000 millones de euros anuales", al incluir por adelantado en sus tarifas el valor de los permisos de contaminar que sin embargo han estado recibiendo de forma gratuita. "Sabemos que el precio de 23 euros por tonelada de carbono está incluido en el precio de la energía actualmente", reconoció la Comisión Europea, lo que no evitaría sin embargo un aumento del 10 al 15% de las tarifas de ese servicio, según fuentes europeas.


Las emisiones de CO2 de la industria (más de 2.000 toneladas de toneladas en 2005) representan la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE. La otra mitad proviene de los transportes, la agricultura y los residuos.


Durao Barroso indicó que el costo de las medidas debería ser compensado por los ahorros en importaciones de gas y petróleo de la UE, de 50.000 millones de euros anuales. En cuanto a la venta de permisos para contaminar, estos deberían generar otros 50.000 millones de euros, monto que iría a parar a las arcas de los Estados miembros y serviría para financiar las innovaciones técnicas necesarias para la reducción de emisiones.


Bruselas espera mucho de las negociaciones sobre cambio climático iniciadas en Balí en diciembre de 207 y apuesta por un acuerdo internacional en 2009 para limitar el impacto de la factura.



CAMBIO CLIMÁTICO:


Claves del plan contra el cambio climático de la UE.


La Comisión Europea presentó una propuesta de reforma del sector energético y de lucha contra el cambio climático, basándose en ambiciosos objetivos vinculantes que los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete aceptaron en marzo.
24 Ene 2008 Fuente: REUTERS

A continuación se encuentran los principales elementos del plan, que debe ser aprobado por los países miembros y el Parlamento Europeo.


OBJETIVOS GLOBALES


* 20 por ciento de reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero en 2020 respecto a los niveles de 1990. La reducción se aumentaría al 30 por ciento si se llegara a un acuerdo internacional
* 20 por ciento de producción de energía procedente de energías renovables como la solar, la eólica, la hidroeléctrica y la biomasa en 2020, frente al actual 8,5 por ciento
* Al menos un 10 por ciento de biocombustibles en el transporte por carretera a partir de 2020, pero con criterios estrictos para asegurar que se produce menos dióxido de carbono y que su producción no daña el medio ambiente.


COSTES Y BENEFICIOS SEGÚN LA COMISIÓN EUROPEA.


* El coste total se estima en alrededor de un 0,5 por ciento del PIB ó 60.000 millones de euros al año
* Los precios de la electricidad aumentarán entre un 10 y un 15 por ciento para 2020
* Habrá una disminución de las importaciones energéticas valorada en 50.000 millones de euros anuales
* Costes evitados por el cambio climático estimados en hasta el 20 por ciento del PIB total
* Innovación en el sector energético, mejoras en la eficacia, liderazgo político mundial en la lucha contra el cambio climático.


EMISIONES.


* El programa de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés) se extenderá a más industrias, como las químicas, aluminio y sector aéreo. Otros gases se incluirán, además del dióxido de carbono. Alrededor del 40 por ciento de las emisiones totales estarán incluidas en el ETS.
* La Comisión propondría en 2010 que sectores intensivos en el uso de energía deberían recibir permisos para quedar exentas. Alrededor del 60 por ciento de las emisiones totales se subastarán
* Los planes nacionales de emisiones se abandonarán a favor de un límite único por sector para toda la UE. Cada país recibirá derechos de subasta.
* Los ingresos de las subastas irán a los estados miembros: el 20 por ciento debería ir a luchar contra el cambio climático. Los ingresos podrían llegar hasta 50.000 millones de euros anuales para 2020
* Las emisiones no incluidas en el ETS, como las procedentes del transporte, la construcción, los servicios y la agricultura, se tendrán que recortar una media del 10 por ciento sobre los niveles de 2005
* Los objetivos nacionales dependerán del PIB de cada país. España tendrá que reducir un 10 por ciento sus emisiones respecto a los niveles de 2005
* Se van a aprobar las primeras normas e incentivos económicos para la captura, el transporte y el almacenamiento subterráneo del carbono.

CAMBIO CLIMÁTICO.

Un informe alerta sobre el volumen del deshielo en Groenlandia.


El cambio climático ha provocado uno de los mayores deshielos producidos en Groenlandia en medio siglo, quizá dentro de una tendencia mundial que podría aumentar el nivel del mar con relativa rapidez, según anunció el martes un equipo de científicos.
16 Ene 2008 Fuente: REUTERS

"Atribuimos de forma significativa el incremento de las temperaturas del verano de Groenlandia y el deshielo a partir de 1990 al calentamiento global", escribió un grupo de investigadores en el Journal of Climate, añadiendo información sobre pruebas recientes del rápido deshielo de la Antártida y el Polo Ártico".
"La superficie de hielo de Groenlandia podría ser susceptible al actual calentamiento global", aseguraron. Groenlandia contiene suficiente hielo para elevar el nivel del mar en siete metros, en un proceso que de iniciarse, llevaría siglos.
El agua derretida de Groenlandia - al margen de las pérdidas de hielo de glaciares que dan al mar - sumó 453 kilómetros cúbicos en 1998, el mayor volumen en comparación a los años 2003, 2006, 1995 y 2002, según los detallados registros que se iniciaron en la década de 1950.


Las primeras informaciones demostraron que 2007 quedaría en segundo o tercer lugar, y confirmaron que se trata del mayor deshielo de la última década, según Edward Hanna, de la Universidad inglesa de Sheffield, que lideró la investigación junto a colegas de Bélgica, Estados Unidos y Dinamarca.


Hasta el momento, el agua derretida ha sido compensada en su mayoría por grandes nevadas en Groenlandia, que también podrían ser un efecto colateral del cambio climático. El aire helado puede contener mayor humedad y terminar formando nieve si el frío desciende levemente.
Pero el continuo calentamiento global
podría provocar un deshielo irreversible. El informe de este equipo destacó que los modelos climáticos típicos han previsto un ascenso de las temperaturas de Groenlandia de 4 a 5 grados centígrados para 2100.


"Posiblemente el hielo no se formará de nuevo bajo las condiciones actuales", sostuvo Hanna.
"Si tienes un calentamiento extra de 3 a 4 grados centígrados (...) entonces puedes llegar a un punto de no retorno (...) lo que desataría una posible desaparición de la superficie de hielo. Esto posiblemente tomaría 1.000 ó 2.000 años", afirmó.


El panel sobre cambio climático de Naciones Unidas, que responsabiliza principalmente a las emisiones de gases de efecto invernadero por el calentamiento global, proyecta un aumento en los niveles marítimos de entre 18 y 59 centímetros para 2100.