Saturday, February 03, 2007

UN PLANETA AZUL, UN PLANETA OCEANO...

El planeta Océano.
Héctor Castañeda / Annia Doménech
01-2007


El año 2006 acabó con una avalancha de información sobre el cambio climático sufrido por una Tierra, la nuestra, que se está calentando demasiado. De ello se culpa a la actividad humana, gran productora de los llamados gases de efecto invernadero.

Los gases de efecto invernadero, aunque ahora se han puesto de moda y protagonizan numerosos debates, no son unos recién llegados a la atmósfera. Y suerte de ello, puesto que si históricamente no hubieran retenido el calor, y continuaran haciéndolo, el planeta sería demasiado frío para que la vida que conocemos tuviera lugar.

El problema es que en excesiva cantidad impiden a demasiada radiación escapar al espacio. Dos de los más "temidos" son el dióxido de carbono y el metano. El dióxido de carbono (CO2) es producido durante la quema de combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas. El metano (CH4) procede de las minas de carbón, los pozos de petróleo y los residuos de animales. La presencia en aumento de ambos en la atmósfera se asocia al cambio climático.

No es la primera vez que ocurre un fenómeno similar. A lo largo de su vida, el planeta ha experimentado oscilaciones de temperatura importantes. Espectaculares glaciaciones, como la reflejada en la película de dibujos animados La edad de hielo, son la consecuencia de uno de los extremos: el frío.

¿Qué ocurre con el otro?

El pasado 26 de diciembre, el diario El País titulaba "2.500 científicos prevén nuevas olas de calor, deshielos y subidas del nivel del mar". En las conclusiones del artículo se afirma que la temperatura ha subido drásticamente durante el último siglo, y que seis de los siete años más cálidos desde que hay registros han sucedido a partir de 2001; que ha habido pérdida de nieve en todo el mundo (en el hemisferio norte un 5% desde 1966); y que el nivel del mar sube por el deshielo de los glaciares y el aumento de la temperatura, 0,8 milímetros al año a partir de 1961.

Los datos recogidos por el periódico proceden de un informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, Intergovernmental Panel on Climate Change), una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la que participan 2.500 científicos. El IPCC defiende que es poco probable que el calentamiento global sea únicamente debido a causas naturales y afirma que los datos ponen de manifiesto una influencia humana en el clima.

Lo grave es que es tarde para cancelar algunos de los efectos predichos. ¿Qué mundo aguarda a nuestros descendientes? Waterworld, la conocida película interpretada por Kevin Costner, muestra una superficie terrestre que podría llamarse oceánica, pues está completamente recubierta de agua. Los hombres habitan una especie de islas flotantes, y sólo cuando finaliza el largometraje aparece tierra firme, aunque no se especifica si se trata de un continente o de una isla más.

Dicho largometraje fue un fracaso en la ficción, pero ¿podría convertirse con éxito en realidad? El ascenso del nivel del mar sería causado por la incorporación de agua procedente de la fusión del hielo de los casquetes polares. La energía para pasar de estado sólido a líquido se obtendría del incremento de la temperatura atmosférica.

Las oscilaciones en la temperatura media de la atmósfera no son un fenómeno desconocido. Hubo períodos en el pasado de la Tierra en los que ésta aumentó hasta en diez grados. Como consecuencia, tuvieron lugar extinciones masivas en las que desaparecieron del 50 al 90 por ciento de las especies terrestres. En cambio, en las llamadas Edades de Hielo la temperatura descendió de tal modo, que gran parte del planeta, actualmente poblada, devino inhabitable, forzando grandes migraciones.

Causas naturales provocaron dichos cambios. Actualmente, y por primera vez en la historia, el hombre parece capaz de modificar el medio ambiente en el que vive, y lo está haciendo. Parece innegable que la civilización industrial, que se nutre de fuentes de energías no renovables con la consiguiente emisión de gases de invernadero, está ocasionando un incremento lento pero perceptible en la temperatura media de la atmósfera terrestre.

La consecuencia más peligrosa podría ser la desestabilización en Groenlandia y la Antártida de las capas de hielo: una bomba de relojería con efecto retardado. Por simple lógica, es fácil comprender que cuando el planeta se enfría, la capa de hielo crece en los continentes y el nivel del mar baja. Ocurre el proceso inverso cuando se calienta. Por ejemplo, en las eras más frías, con la Tierra en promedio a diez grados menos que en el presente, la mayor parte de Canadá y Estados Unidos estaban cubiertos de hielo, mientras que el mar se situaba 120 metros por debajo. En cambio, con una temperatura dos grados más alta, el nivel del mar era cómo máximo de cinco metros más.

En nuestra película, la real, existen diversos escenarios posibles según las opciones que se tomen, que tienen que ser globales, puesto que la atmósfera es compartida por los mismos países que no se ponen de acuerdo. Resulta significativo el éxito de la conferencia-documental Una verdad incómoda, donde Al Gore quien, como él mismo afirma: "solía ser el próximo presidente de los Estados Unidos", explica con gran claridad, y apoyado por un formidable despliegue de medios, el calentamiento global y los complejos fenómenos medioambientales que puede desencadenar. Como es bien sabido, Estados Unidos no ratificó el protocolo de Kyoto: un intento de regular las emisiones de gases con efecto invernadero.

Y es que si la emisión de CO2 continúa durante los próximos cincuenta años, a lo largo del siglo XXI la temperatura global subirá cinco grados. La última vez que ello sucedió, hace tres millones de años, el mar se situaba 24 metros más arriba. De ocurrir, las superficies de países como Estados Unidos, China e India estarían en gran parte anegadas, lo que conllevaría el desplazamiento de cientos de millones de personas.


Ciertamente, hasta alcanzar ese punto, el proceso será lento. Pero una vez que las capas de hielo empiecen a colapsar, el agua subirá un metro cada veinte años. El escenario de Waterworld es, sin duda, absurdo: la tierra no se esconderá nunca completamente bajo el mar. Pero es cierto que la línea de la costa se modificará dramáticamente, y que muchas de las grandes metrópolis desaparecerán. El mundo será distinto.

· Enlace externo:
-
Una verdad incómoda (An Inconvenient Truth)

No comments: